Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores

Top of Page
Menu

Origen y presencia en la Semana Santa de Totana

La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores o Cofradía de la Soledad, como también se le menciona en los documentos del siglo XIX, desarrollaba su trayectoria continuando la devoción que iniciaron en el siglo XVII las diversas cofradías existentes en Totana, esencialmente la Cofradía de la Sangre de Cristo y la de la Soledad de Nuestra Señora y Entierro de Cristo. 

La participación en el siglo XIX de la Dolorosa en la Semana Santa seguía la estructura que conocemos en la actualidad, ya que la imagen cerraba los desfiles procesionales de la tarde de Jueves Santo, como también de la mañana y noche de Viernes Santo, procesiones tradicionales de Totana. 

Entre 1925 y 1991 nos movemos sin documentación escrita que nos ayude a conocer con detalle su evolución. 

La Guerra Civil supuso la destrucción de un importante patrimonio de la Hermandad. Sus enseres, trono, peanas y demás objetos desaparecieron en el fuego de una hoguera en el atrio de la ermita de san Roque, en donde, en almacén anexo, se guardaban sus objetos procesionales. Igualmente desaparecieron las imágenes que la Hermandad veneraba en el templo de Santiago, alguna de ellas, al parecer, fue reutilizada posteriormente. Tan sólo se salvó la imagen que la familia de doña Pepita Alix guardaba en su vivienda particular en la calle Santiago y que ya antes de la Guerra Civil se prestaba a la Hermandad para los desfiles procesionales. 

Nada más concluir la Guerra Civil en 1939 la imagen que no había sido destruida procesionó en la Semana Santa de ese año. Lo hizo, en ese momento, en una carroza del Corazón de Jesús. Los siguientes años, hasta que las posibilidades económicas permitieron mandar construir uno nuevo, utilizó un antiguo trono que se había salvado de la destrucción y con el que se procesionaba a san Ildefonso. 

En la década de 1940 asumió la presidencia don Julián Cánovas cuya principal actuación fue la adquisición de la carroza con que desde entonces procesiona la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Entre 1976 y 1978 fue presidente don Pedro Antonio Cánovas Yáñez. Posteriormente y durante diez años desempeñó la responsabilidad de presidente de la Hermandad don Francisco Miralles. Su actuación estuvo encaminada durante ese tiempo, -parte de él coincidiendo con la crisis que vivieron hermandades y cofradías- a mantener con su esfuerzo personal y el de su familia, especialmente de doña Joaquina Arnao, su mujer, la participación de la venerada imagen en los desfiles procesionales. 

Gracias a una mayor implicación de los vecinos en la Semana Santa la cofradía comenzó a vivir, a partir de finales de la década de 1980, un momento de mayor plenitud y expansión, situación que desde entonces la caracteriza. En 1991, con la presidencia de don Luis Rosique Cánovas, la Hermandad comenzó a dejar constancia escrita de los acuerdos y decisiones adoptados. Desde ese año hasta el presente la documentación nos facilita enormemente el profundizar en su estudio y conocer sus principales actuaciones. Bajo la presidencia del señor Rosique se renovaron los estatutos de la Hermandad y se restauró la carroza. 

En julio de 1993 asumió la presidencia don Salvador Cánovas Valenzuela. Su gestión permitió a la Hermandad no sólo la restauración de su patrimonio, tal y como se hizo con el corazón, la corona y el rosario de la Virgen, además del vestuario, sino que también gestionó la compra del local en el que actualmente tiene su sede. Este espacio fue adquirido en septiembre de 1996. Se trata de una nave ya construida de 90 m2, pero que necesitaba de restauración. Se encuentra situada en la calle Tambojar de nuestra localidad. Tras realizar en ella algunas importantes obras de albañilería, carpintería y demás se procedió a su bendición en marzo de 1997, coincidiendo con la celebración de la onomástica de su imagen titular. Con estas palabras, en las que se recoge el orgullo de su junta directiva y de todos los hermanos cofrades, nos relata el entonces secretario de la Hermandad, don Joaquín Maestre, este momento que transcurrió después de finalizar el novenario a Nuestra Señora de los Dolores: «se procedió al traslado de la imagen desde la Parroquia de Santiago el Mayor hasta nuestro local, acompañado de la orquesta. Entran en la sede el estandarte, pendón y orquesta. Bendice el consiliario don Antonio González Soto». Asimismo, en la Semana Santa de 1998 se comenzó con una práctica que ha calado profundamente en la devoción de Nuestra Señora de los Dolores: se llevó a cabo la salutación a la Virgen de los Dolores, en la víspera de su onomástica, en coordinación con la Hermandad de Jesús y la Samaritana.

En noviembre del año 2000, coincidiendo con celebración del Año Jubilar de la Encarnación del Hijo de Dios, fue elegido presidente de la Hermandad don Tomás Martínez Rubio. Con la constancia y capacidad de trabajo que le caracterizaron a él y a su junta directiva, la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores fue alcanzando una mayor cota de participación y presencia en la Semana Santa de Totana. Durante su mandato se fue perfeccionando el desarrollo de la Salutación a la Virgen Dolorosa, se restauró el estandarte de la Hermandad (que data de 1888) y se creó la primera página web de la Hermandad. También se realizaron obras de acondicionamiento y restauración en la sede y unas actuaciones de mejora en la antigua carroza que incluyeron el bañado en oro de la misma. Para la Semana Santa de 2005 la Hermandad procedió a la edición de un CD en el que se recogen de modo admirable los sonidos de las impresionantes marchas de la Hermandad que los músicos de su orquesta interpretan con especial maestría.

En mayo del año 2009 accede al cargo el actual presidente de la Hermandad, D. José María Sánchez Cánovas, con un proyecto basado en tres pilares: construcción de un nuevo trono que procesione a hombros, revitalización de la Hermandad ( tanto en la edad de los Hermanos como en su participación en la vida nazarena) y recuperación de nuestro patrimonio histórico y cultural, y en particular la Orquesta de La Dolorosa. En esa línea, la Semana Santa de 2013 se hizo realidad el eje principal del proyecto, y se procesionó con el trono recién construido en Priego de Córdoba, a hombros de más de treinta ayudas. Este trono es réplica de aquel con el que procesionaba nuestra Hermandad a principios del Siglo XX. Además, se han recuperado para la Orquesta, en constante crecimiento, dos marchas originales inéditas de D. Juan Miguel Marín y se han rehabilitado los candelabros antiguos del trono original. Podemos decir que nuestra Hermandad, tras cientos de años de existencia, goza hoy día de una excelente salud y de un enorme dinamismo y vitalidad.

Este sitio web utiliza cookies para facilitar y mejorar la navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. POLITICA DE COOKIES